viernes, 19 de noviembre de 2010

El verdadero "come niños"

   No es necesario pensar mucho para darse cuenta de que el niño de hoy, a diferencia del de otras épocas, ha vivido desde pequeño con la televisión. En muchos hogares a sido una auténtica niñera, a la que no se le pagan horas extras, no se le piden referencias y se le da siempre el lugar preferencial (aunque no sea de plasma...).

   La influencia de la televisión empieza desde una temprana edad, el código a través del cual se comunica es la imagen y el sonido, por lo tanto es accesible a cualquiera que pueda ver o escuchar, sin necesidad de instrucción alguna. En cambio, para comprender la letra impresa hay que saber leer. Si para mirar y escuchar no se requiere ningún aprendizaje, en consecuencia, es un medio que comienza a ser inteligible antes de los tres años.

   Según los expertos, la televisión moldea la inteligencia y el carácter de los jóvenes mucho más que la educación escolar. Los padres de familia generalmente se preocupan mucho en escoger la escuela donde sus hijos pasaran la mayor parte de su infancia, pero se desentienden de la cantidad y calidad de televisión que estos ven. Solo por mencionar un dato se calcula que el promedio de niño norteamericano entre seis y dieciocho años ha pasado más horas frente a la televisión que en el colegio.

   La televisión es un medio esencialmente visual, en el que las imágenes cambian rápidamente y donde las palabras tiene un papel secundario. Cada vez requiere menos esfuerzo mental seguir la trama de programas superficiales que puedes dejar de verlo durante dos semanas y al cabo quince minutos de verlos sabes incluso en que terminará.

   Es también alarmante la cantidad de telenovelas y programas en los que se presentan rápidas soluciones a los problemas más complejos, creando una versión falsa de las verdaderas soluciones a los verdaderos problemas. Por supuesto que una joven de 16 años al no poder solucionar un problema de comunicación con su mamá no argumentará “pero si en la novela todo es tan sencillo”, pero se le está bombardeando continuamente con ejemplos para solucionar este problema familiar natural de modo dramático y siempre conflictivo. Cuántas veces los papás se preguntan sobre conductas o criterios de sus hijos “¿Pero de donde se sacaron eso?....”

   Se están también eliminando las diferencias entre niño y adulto. Se supone que le adulto conoce ciertas facetas de la vida -contradicciones, violencias y tragedias -, que no es deseable que los niños sepan o experimenten. Sin embargo la televisión les habla sin tacto ni criterio de promiscuidad, homosexualidad, adulterio, corrupción y violencia. La idea de que hay palabras y temas que sencillamente no se tocan enfrente de los niños parecería ahora ya un tanto ridícula o por lo menos anacrónica.

   Esta fusión entre niño y adulto sin el paso de madurez es una verdadera injusticia. ¿Qué tanto, como padres de familia o formadores, sabemos lo que nuestros niños y jóvenes? Saberlo no es tan complicado cuando les compramos la playera, la mochila y el video juego del mismo personaje. Cuando el cuarto de mi hija esta tapizado de posters que me deben decir algo de que esta ocupando ahora su mente. Cuando el ipod de mi hijo sólo repite la misma canción. Pero algunos despistados no han reparado ni en eso.
 
   Atención, ¿pueden mis hijos hablar conmigo de lo que les interesa o inquieta sin sentir que soy de la generación del parque jurásico? ¿Soy capaz yo de salir un poco de mi y sentarme con ellos a ver lo que quieran, sin lanzar un grito, cambiar el canal y decirles que todo eso es basura? Aun que lo sea, debemos ver todo y disimular mucho, para que así consigamos conocer la influencia que esto esta teniendo en ellos.

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    Puede ser la televisión una aliada en la formación, de eso no cabe duda, siempre y cuando sea una invitada, nunca un miembro de la familia. ¿Somos competencia para que sea en casa una plaga?

1 comentario:

Ma. Guadalupe Valadez Espinosa dijo...

En mi experiencia como madre considero que el verdadero come niños no son, la televisión, el Ipod, la época, etc.
Es muy fácil echarle la culpa a algo o a alguien, escusas sobran en éste mundo.
Desde que nace un bebé, aprende, siente, observa, y eso que no sabe leer.
La cantidad y calidad son la rifa del juego, el tiempo con amor es el que sobresale.
Cuando un hijo nos dice "mira mamá una mosca" hay que voltear a ver la mosca.
Saludos Miss Paulina.