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miércoles, 11 de marzo de 2020

Evangelización creativa 🙌🧼 🚫 👑🦠

Me niego a la sensación de "perdida de tiempo" con este forzoso cambio de ritmo atinado y prudente por el #coronavirus...
¡Puede ser tan bueno bien utilizado!

1. Vivirlo bien... 🙌🧼 Seamos conscientes o no, todos tenemos cerca a población en riesgo. El primer gesto real de generosidad será seguir con seriedad las medidas sanitarias.
Lejos de las psicosis, para mucha gente esto puede ser muy delicado, nada, NADA, nos cuesta hacer un esfuerzo serio estos días.

2. Tener un plan y aprovechar el tiempo. Ojo, no son vacaciones sino un cambio de rutina. Creo que sí podremos ir todos con menos prisa... Pero aún ahí establecer nuevas rutinas.
El ocio no es pérdida de tiempo.
Perder el tiempo es llegar al final del día sin saber en qué se te ha pasado.
Descansar también es un plan, o lee, estudia, ordena...

3. Intenta ayudar. Piensa en la gente que te rodea... ¿Ayudar a hacer la compra a gente mayor o con niños pequeños? ¿Un amigo de fuera o extranjero que pueda estar más nervioso aunque no lo diga? ¿Gente que ha tenido que cancelar planes que le hacían mucha ilusión? Empatía y atención al Espíritu Santo

4. Ser propositivos. Seguramente la mayoría no tenemos ocasiones así frecuentemente de cambiar de ritmo. VALORALO, si vas flojito de estudios, ahora es cuando darlo a tope, si eres de los que dices que no tienes tiempo de leer o hacer llamadas con más calma... Mira tus nuevas oportunidades. Seamos creativos, habrá muchas maneras de aprovechar esta novedad...

5. ¿Qué significa vivir esto cristianamente? Sin duda, rezar, pero seguro que mucho más... Crecer en paciencia, en salir al paso de los otros. A ver... Os leo...


sábado, 26 de enero de 2013

Música que se lleva por dentro... "Fuiste tú"

Para las chicas con las que he trabajado (colaboradoras y centro estudiantil), para muchas consagradas y amigas y amigos en general... no les será novedad el profundo y a veces rebuscado significado y lectura que hago de casi toda la música que escucho, que real y actualmente va desde El Mesías de Haendel hasta Chicoché... así que amplio registro. 

Puedo escuchar cada canción un sin número de veces (creo que el récord lo lleva Wind of Change cuando tenía 13 ó 14 años..., gracias a la novedad de poder programar las repeticiones en el CD - a penas dejados los casettes...-), escucho la letra, valoro los instrumentos desde mi ignorancia aceptada, me dejo interpelar desde mi sensibilidad particularísima, que me dice, lo que puede decir, lo que sucita, lo que recuerda...

Y así tengo las listas de reproducción de música hechas a medida y con pinzas, entre las que se destacan "Para orar", y ahí creo que lo que más podría llamar la atención es que muchos de los cantantes no me "simpatizan" pero ciertas canciones no solo me ayudan a orar, me es imposible escucharlas y no pensar que significan más de lo que el cantante/autor quiso plasmar, desde música compuesta por otras consagradas hasta Ana Gabriel, U2, Fernando Delgadillo, Mecano, Lluis Llach... Otra lista "Ponte de buenas" con mucho de todo, ¿finalidad? Pues eso, ponerme de buen humor, caminar más rápido cuando llevo prisa, gozar del momento. Así. Eso mismo.

Les dejo esta canción nada nueva, pero muy interesante. ¿Qué reflexiones les suscita esta preciosa canción de letra tan real?


http://www.youtube.com/watch?v=I9cCPQVPv8o

domingo, 11 de diciembre de 2011

Un, dos, tres por la Navidad que está detrás de los foquitos.

Creo que muchos de los que puedan leer este post habrán jugado a las escondidillas y sabrán el importante valor del grito defensor y salvador "¡un, dos, tres por mi y por todos mis compañeros!", juegos muy solidarios, lo noto ahora... 


Ese mismo grito quiero lanzar yo por unos queridísimos amigos: la Navidad y los adornos y parafernalia que la acompaña. Porque no puedo, ni quiero negar que me gustan muchísimos los pinos adornados (sin alusiones políticas con las elecciones presidenciales en México, ja...), los foquitos, las coronas de Adviento, las figuras del Nacimiento... en fin, hasta los monos de nieve, solo me salto a los "Santa Clauses", único santo al que no le tengo devoción más que en su presentación de San Nicolás.



 Pero volviendo al punto, todos podemos tener acceso tanto a excesos de mercadotecnia y el consumismo que igual se suben al tren del día del madres, del día del niño, de Halloween y demás "fiestas" que incluyan adornos y regalos, y por lo tanto gastos. Lo vemos en anuncios de todo tipo (algunos muy creativos e ingeniosos), nos vemos más o menos implicados en este cadena de consumo... pero, PERO, esto cambia un tanto de tinta y de fuerza cuando hablamos de fechas que aluden a fiestas religiosas, que tocan nuestras creencias, tradiciones familiares y hábitos personales. Y aunque coincido en que se ha vanalizado demasiado la Navidad, al punto de que Jesús a veces llega a ser el Gran Ausente en su misma fecha de su nacimiento... creo que otro exceso es "satanizar" a las esferas, los foquitos y la escarcha.


¿A dónde voy con todo esto? a que podemos regresar a las buenas y sabidas tácticas de las escondidillas para saber buscar y encontrar a la Navidad (mi amiga) sin declarar la guerra a otros amigos de la infancia como son los adornos. Más aún cuando recurrimos a adornos con significado, cuando conocemos el significado de tantos y tantos adornos que llenan ya las calles y tiendas, me parece que puede ser un camino tolerante con el mundo circundante e inteligente para sacarle provecho y sano... para no tirar bilis "de oquis" (tantas luchas que nos presenta la vida, vale la pena irlas planeando y administrarlas).


No pretendo hacer un listado exhaustiva ni con gran rigor histórico y bibliográfico, sino darnos una idea más bien general y sin duda, incompleta y discutible. Entre muchos de los adornos llenos de significado tenemos: 


- Pinos adornados: originalmente los druidas en su sacralización por los elementos de la naturaleza por las mismas fechas que se adoptaron de fiestas paganas (como, de hecho, de la fiesta del "sol naciente" la noche del 24 al 25 de diciembre que los cristianos asumimos para el verdadero Sol (Luz, Camino, Verdad y Vida...). Y para los cristianos, primero en el norte de Europa y luego casi el resto del mundo vemos en el árbol de navidad muchos significados religiosos: la forma triangular que hace alusión a la Sma. Trinidad; el color verde, propio de la vida que empieza; los foquitos que son la luz de la fe; las esferas y demás adornos representan las gracias que nos trae la fe (frutos BUENOS del árbol, a diferencia del árbol del jardín del Edén, del pecado original... pecado y pérdida que vino a resarcir con creces la Encarnación y Nacimiento de Jesús). Y debajo de la fe... los regalos.


- Botas o calcetas en las chimeneas (...o dónde se pueda): se dice que Nicolás de Bari (que acaba siendo Papá Noel o Santa Claus), en su gran generosidad y en su trato atento hasta para ayudar sin presunción, dejaba caer las ayudas por las chimeneas, de manera anónima, y a veces dejando monedas en las calcetas que se dejaban secar al rescoldo del fuego.


- Las coronas: de Adviento sobre todo, pero adornos en esta forma en general, al igual que las arras matrimoniales, con la forma circular recuerdan la eternidad (sin inicio ni final).

- Ángeles y estrellas: figuras de ser mensajeros del Nacimiento de Cristo (los ángeles que dan aviso a los pastores y la estrella que sirvió de señal para los Reyes).

- Campanas y velas: símbolos de fiesta y alegría, luz y fiesta.

- Los bastoncitos blancos con rojo: se dice, que en las persecución contras los católicos, sirvieron como símbolo de pacífica oposición y de identificación entre ellos, pues lo que vemos como un bastón, es en realidad una "J" de Jesucristo, blanco en símbolo de paz y con la cinta rojo que le da la vuelta por la sangre y martirio que les costó a muchos defender su fe.

Y así podríamos, y quizás deberíamos, hacer una lista mucho y mucho más larga, pero la idea está lanzada, si llevamos la Navidad en el corazón (la gratitud en el corazón por lo que Cristo nos trae con su Nacimiento, haciéndose uno de nosotros, tan cercano y vulnerable...) sabremos reconocerla, encontrarla en donde quiera que nos las quieran esconder: en la casa, en la oficina o lugar de estudios, en las tiendas, en las calles. Y... ¿tú ya la encontraste?