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domingo, 14 de agosto de 2011
Otro vivificante ejemplo del BIEN hecho MUY BIEN
Otra vez un copy & paste, pero este ni justificación necesita, solo ver la alegría de los rostros, la vitalidad que transmiten los colores de las fotos... motivo a todos a que sigan las redes sociales propias de la JMJ y demás noticias, la fe no solo está viva, está siendo acogida y contagiada... Cristo ayer, hoy y siempre. (Snif..., ok, no fui a Madrid... pero lo vivo intensamente desde México lindo y querido)
lunes, 27 de junio de 2011
EXCELENTE libro a la vista... El viajero sin propósito, de Charles Dickens.
La única advertencia que hace falta para leer este libro, es que a mi modo de ver, debe ser como el décimo que se lea de este autor, ya que es su estilo en pleno pero no es novela, sino varios artículos en los que nos regala su 100% de estilo, pero sin "trama" como tienen todas sus otras obras. Al no ser una novela sino una interesantísima recopilación de artículos el autor no precisa de personaje alguno para mostrar sus gustos, disgustos y sentido del humor, es Dickens en lo más puro. A mi parecer, pero para gustos los colores, de este libro de apenas 180 y tantas páginas, no tienen desperdicio alguno "Refregerio para un viajero", "El gran cargamento de Tasmania", "Dullborough Town" y "En ruta hacia el gran lago saldo - habla de Salt Lake City-"

miércoles, 15 de junio de 2011
Bob Dylan sigue buscando respuestas a los setenta
Leyendo artículo tan buenos... ¿cuándo dejaré de copiar...? Gracias a estos que hacen BIEN en bien.
Bob Dylan sigue buscando respuestas a los setenta
Todo un personaje del que desconocemos su fuero interno actual, pero al que imaginamos libre y atento a lo que suscita la realidad y dispuesto a seguir buscando y profundizando las respuestas en el viento
La semana pasada Bob Dylan cumplía 70 años. "How many roads must a man walk down/ before you call him a man?" Desgarraba un joven la primera estrofa de Blowin' in the wind a la guitarra, el himno de su ídolo al que imitaba en su crecido pelo ensortijado y con el que se identificaba, como muchos de nosotros, en tratar de encontrar la respuesta en el viento a los avatares de la vida. Aquel muchacho sucumbió en el intento y no ha llegado a felicitar en su 70 cumpleaños a quien imitaba.
Como él, muchos fueron seducidos por la droga. Salvador moriría unos meses después de cantarnos a un grupo de amigos una de las canciones más emblemáticas de uno de los cantautores que más ha influido, y lo sigue haciendo, en la música popular del siglo XX, Robert Allen Zimmerman, conocido artísticamente como Bob Dylan (Minnesota, 1941, EE.UU).
Con sus siete décadas en la mochila, Dylan se sigue zafando de su leyenda para reinventarse, como lo ha hecho repetidamente, y continúa su marcha sin desvelar cuál es su pulsión interior actual. Recluido en su silencio ante el mundo, ha ido viviendo con esa tensión que le ha llevado a apostar por muchos y variados caminos personales y musicales en sus cerca de 50 años de vida artística en los que ha alumbrado alrededor de medio centenar de álbumes de estudio (el último, uno de villancicos en 2009), otros en directo, a obtener el reconocimiento en distintos premios, entre ellos el de las letras francesas y el Príncipe de Asturias, y al que han querido nominar para el Nobelde Literatura.
Más allá de su casi gangosa voz nasal y de su estilo discursivo en sus canciones que le han hecho inigualable y, en los primeros años, incomprendido (en 1962 saca su primer disco, Bob Dylan, y vende 5.000 ejemplares. Simon y Garfunkel ironizaron su estilo en un tema), este judío universal ha apostado fuerte por renovar la música popular del siglo XX y dotarla de contenidos vitales y sociales.
Ya desde el inicio de su carrera, marcaba su rumbo por expresar musicalmente lo que llevaba dentro y veía a su alrededor: «Lo que pasaba con el rock'n'roll para mí no era suficiente. Había muy buenas frases pegadizas y un ritmo contagioso, pero las canciones no eran serias o no reflejaban la vida de un modo realista. Sabía eso cuando me metí en la música folk, era una cosa más seria. Las canciones estaban llenas de tristeza, de triunfo, de fe en lo sobrenatural, y tenían sentimientos más profundos».
Su apuesta por seguir los pasos de los grandes folkmen, como Woody Guthrie (del que diría:«Puedes escuchar sus canciones y aprender a vivir»), Pete Seeger y otros le llevó a vivir comprometido con muchas causas, como los derechos civiles de los negros del Sur, entre otras, al tiempo que conservaba su autonomía de juicio y no sucumbía a posiciones maniqueas porque conocía la amalgama de bien y mal que anida en cada uno de nosotros, como demostró ebria y airadamente durante la entrega en 1963 del premio Tom Paine, del Comité Nacional de Emergencia de las Libertades Civiles, alegando ver algo de sí mismo y de todos los hombres, incluidos los miembros de dicha institución, en el supuesto asesino de Kennedy (el crimen del presidente estadounidense se había producido en fecha reciente).
Dispuesto siempre a ser protagonista, cambió su sonido original de voz, guitarra y armónica incorporando instrumentos eléctricos, con la crítica subsiguiente de los puristas del folk. Dylan había aparecido previamente en el Newport Folk Festival en 1963 y 1964, pero en esta ocasión se topó con una mezcla de vítores y abucheos, y tras interpretar tres canciones abandonó el escenario. De igual modo, en mayo de 1974 salvó la inasistencia popular al homenaje de varios artistas a Salvador Allende anunciando su participación, lo que precipitó que se vendieran todas las entradas.
Conversión al cristianismo
Autodidacta y abierto a todo, Dylan coqueteo con todo tipo de experiencias, incluso con las drogas, compartió su vida con varias mujeres (se casó con dos con las que ha tenido cinco hijos) y rastreó la veracidad de las respuestas al sentido de su vida que le ofrecía el ambiente. Fue educado en el judaísmo y ha mantenido su sentido trascendente —como demuestra la anterior alusión a los mensajes de la música folk— y por su posterior conversión al cristianismo, materializada a finales de los setenta tras confrontar sus objeciones con varios sacerdotes.
Ésta no vino por una depresión motivada por un accidente de moto que tuvo, como argumentan algunos detractores que ven en estas vueltas a la religión de algunos artistas signos de debilidad mental y antesalas depresivas: «Lo estaba haciendo todo bien —ha subrayado más tarde—. Estaba contento. Algunos amigos mencionaban cosas sobre Jesús. Mucha gente piensa que Jesús llega a la gente cuando están deprimidos o se sienten miserables. Ésa no fue la forma en que llegó a mí». Lo sucedido lo contó sin arrobos durante un concierto en 1980 del siguiente modo: «Jesús me dio unos golpes en el hombro; me dijo: "Bob, ¿por qué te resistes a mí?". Yo dije: "no me estoy resistiendo". Entonces me preguntó: "¿Vas a seguirme?". Yo dije: "Bueno, no lo había pensado"».
Por esta posición, Dylan sufrió el ataque de muchos, incluso ninguneando sus discos de aquella época, como Slow train coming, Saved y Shot of love, a los que respondería con esa altiva elegancia de quien es libre y le traen al pairo los comentarios: «Años atrás decían que yo era un profeta. Yo decía: "No, no soy un profeta", y ellos dicen: "sí, lo eres, eres un profeta". Y yo contestaba: "No, no soy yo". Ellos decían: "Seguro que eres un profeta". Me convencían de que era un profeta. Ahora vengo y os digo que Jesús es la respuesta. Y ellos dicen: "Bob Dylan no es un profeta". Simplemente, no pueden manejarlo».
Todo un personaje del que desconocemos su fuero interno actual, pero al que imaginamos libre y atento a lo que suscita la realidad y dispuesto a seguir buscando y profundizando las respuestas en el viento; aquellas a las que desgraciadamente no esperó la impaciencia de Salvador y a las que se refirió en 1997 Juan Pablo II cuando glosó su Blowin' in the wind ante cerca de 300.000 personas y antes de escuchar al cantante más influyente del siglo XX en el Vaticano:
«Hace poco un representante vuestro ha dicho que la respuesta a las preguntas de vuestra vida "está soplando en el viento". ¡Es verdad! Pero no en el viento que todo dispersa en los remolinos de la nada, sino en el viento que es soplo y voz del Espíritu, voz que llama y dice "¡ven!" (cfr Ap 22, 17). Me habéis preguntado: ¿cuántos caminos tiene que recorrer un hombre para poderse reconocerse como hombre? Os contesto: ¡uno! Uno solo es el camino del hombre, y éste es Cristo, que ha dicho "Yo soy el camino"(Jn 14,6). Él es el camino de la verdad, la calle de la vida».
Y el Papa concluyó:
«mi augurio es que vosotros también podáis, con Simón Pedro y los otros discípulos, encontrar a Cristo para decirle: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6, 67). Sí, Jesús tiene palabras de vida eterna».
Enrique Chuvieco
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jueves, 28 de abril de 2011
Pintor callejero y Gerald Durrell

Creo que todos los que tenemos amor a la lectura tenemos también la frase "hay un libro que aún no leo pero le tengo muchas ganas...) incluso quizás con cierto deje de culpa... pero la vida no da para leer todo lo que un quisiera.
Desde hace años he visto en un librero de mi casa el libro "Mi familia y otros animales", aún no lo leo, pero le tengo muchas ganas (je,je...) y siempre he pensado que yo perfectamente podría escribir una enciclopedia con el mismo título pero superaría cualquier wikipedia... y sin duda yo soy a mi vez un "elemento estudiable" para muchos de mis queridos familiares.
Las pinceladas al acaso sobre este tema es que agradezco mucho a mis papás la alegría y cariño con el que siempre recibían a todos los parientes (de ambas familias) y dejando siempre muy claro para nosotros como niños en qué no compartíamos las ideas o costumbres de tal o cuál... pero cariño, simpatía...siempre. Es más lo que nos une que lo que nos separa, como bien dijo el ya casi beato JPII (el grande....)
Llegaban parientes y: casa ordenadita, brindis y botana, música y conversaciones TAN buenas como largas y variopintas... Si se quedaban en casa, dejarles lo mejorcito, y lo mejor de todo esto es que en sus casas era lo mismo entre ellos y para con nosotros.
Hace poco en la familia nos llevamos un sustito médico (algo muy común en familias grandes, y en mi casa tanto paterna como materna hay tíos, primos, sobrinos, parientes del pariente que son aún más familia a veces...) y ante esa eventualidad nos comunicamos para dar apoyo y creo que podría dar la estadística: 50% de oraciones, 30% de buenas vibras, 20% de las mejores intenciones. Lo cual expresa lo mismo en todos, pero cada uno con sinceridad a su modo.
Y ahora gracias a facebook he podido contactar a muchos parientes, es increíble al ver sus fotos, sus gusto, su sentido del humor... reconocerse tanto en personas que hace años que no veo (o que nunca he visto, como los hijos de mis primos...), se va notando un "cíber aire de familia", algo muy interesante, sumamente reconfortante en muchos aspectos.
Les comparto, por ejemplo, una nota de mi hermano Rodrigo (seminarista), pues los tres hermanos tenemos una manera muy similar de asombrarnos ante lo bello, capacidad que nos viene de lo Nuñez y de lo Jiménez y espero nunca perder:
Queda pendiente la lectura de la obra de Durrell, ya les comentaré..."Esta foto me la tomó Paulina mi hermana en su última visita a Roma… el señor con el que estoy platicando es un artista “callejero”, que se llama Pier. Me sorprendió que estuviera dibujando tan bien sobre el suelo, le pregunté si no le preocupaba saber que “su obra de arte” no sobreviviría por mucho tiempo, que pronto una lluvia, o las pisadas de la gente que pasa la borrarían, le pregunté si no sentía que era un desperdicio destinar una cosa hermosa a un fin así. Me respondió que no, que él pensaba que tenía un don, y que ese don era hacer cosas bellas para que la gente las pudiera disfrutar, que no pretendía “enriquecerse de su trabajo”, sino enriquecer a los demás con su arte y que para cuando se borrara, él ya habría hecho otras más en otros lugares…
Creo que este cuate tiene mucha razón, creo que, en realidad, todos podemos ser un poco “artistas callejeros” tratando de embellecer gratuitamente el mundo donde vivimos. Lo embellecemos cuando sonreímos, cuando somos amables, lo embellecen quienes se arreglan para los demás, quienes hacen bien su trabajo, quienes cumplen con su obligaciones, quienes son honestos, generosos, responsables, simpáticos, en fin lo embellecemos cada uno de nosotros cuando superamos nuestra indiferencia y tratamos de cooperar, con lo que sea, para que este lugar sea un sitio mejor para todos. Creo que este cuate tiene mucha razón, creo que, en realidad, todos podemos ser un poco “artistas callejeros” tratando de embellecer gratuitamente el mundo donde vivimos. Lo embellecemos cuando sonreímos, cuando somos amables, lo embellecen quienes se arreglan para los demás, quienes hacen bien su trabajo, quienes cumplen con su obligaciones, quienes son honestos, generosos, responsables, simpáticos, en fin lo embellecemos cada uno de nosotros cuando superamos nuestra indiferencia y tratamos de cooperar, con lo que sea, para que este lugar sea un sitio mejor para todos."
sábado, 9 de abril de 2011
Di no al chisme... ¿te atreves?
Definitivamente lo mejor de esta entrada o post es el vínculo que les dejo al final. El P. Cantalamessa me parece ser un hombre de Dios, con el corazón en el cielo y los pies en la tierra. En esta nota de Zenit habla sobre la necesidad de erradicar el chisme... ¿por qué? Él elenca mejor que yo las razones y reflexiones al tema, yo añado algunas de mi cosecha:
1. Información es poder: por lo tanto, aquel o aquella que sabe ALGO más que el resto, tiene un poder... y si no lo sabe, lo intuye, y si ni siquiera lo intuye... muchas veces lo "elabora" (léase, lo inventa...miente pues), pero todo con el fin de dominar, no de servir.
2. El chisme es como una bomba a distancia: es propio de su naturaleza no tener "cabeza", y al que no tiene cabeza pues nadie se la corta, es decir, no hay una autoría clara y valiente que muestre su punto de vista con intención de diálogo abierto (algo similar a lo que comenté en un post anterior sobre la agresividad por medio de comentarios en páginas de internet). No se atreve a oponerse y asumir la consecuencias, no sabe argumentar su postura, o (en muchos de los casos), ni siquiera tiene una postura que defender, realmente tampoco está en oposición, solo quiere dividir, lanzar un venenito... qué pena.3. El chisme no conlleva responsabilidades: muy similar al punto anterior. Cuando algo no nos parece y así lo hacemos saber a los implicados, somos responsables de nuestra opinión. Quizás se tome en cuenta en un plan "provisional" o "experimental", habrá que jugársela para dar razón, hacer crecer... y aceptar el fracaso cuando sea el caso, saber decir, "me equivoqué y los otros tenían razón"... o no vanagloriarse de haber sido uno quien llevaba la razón, esto se logra cuando se ama el bien común, el bien mayor, la misión que hay por delante y no el ranchito personal...
Así que erradicar el chisme implica una actitud no posesiva sino de servicio, valentía, resposanbilidad y humildad (por decir algunos...) No es fácil. Creo que casi cualquiera puede voltear al techo y buscarle defectos, cosas que le gustan... pero solo un arquitecto o un ingeniero será capaz de ver las verdaderas bondades de ese techo (si las tiene), es decir, CUALQUIERA puede quejarse y pocos saben encontrar lo que hay de loable. ¿Te atreves?
lunes, 14 de marzo de 2011
La fuerza del detalle
Como el mismo nombre del blog lo menciona, entre otras ideas, les comparto este video que encontré gracias al consejo de un primo.
No es un video "reciente"- además de lo velozmente que se hace casi obsoleto todo en internet-, pero además de estar técnicamente muy bien hecho, me parece que da pie para analogías muy bellas. Vemos como el protagonista lo prepara todo, hasta el detalle para dar gusto a la persona amada, aún cuando ella no sabrá de él...
Y me parece que puede darnos una ligerísima pista de como es Dios con nosotros... todo lo ha pensado para mostrarnos su amor, a veces es notorio, a veces debemos dejar pasar un tiempo - saber gozar tanto de la tormenta como el cielo despejado, todo en su momento-, y en otras ocasiones quizás debamos cambiar de paradigmas ¿quién le va a dar lecciones de felicidad al que inventó la felicidad?
A ustedes ¿qué les suscita este video?
jueves, 3 de marzo de 2011
El valor de la gratitud
Excelente video y muy buen material para reflexionar sobre la gratitud... detrás de todo lo que podemos disfrutar está en trabajo de muchos, de un modo muy simplista de mi parte, pero algo así es lo que tan atinadamente expresa Don López Quintás sobre el encuentro.
¡Qué rica es la vida de quienes saben ver el trabajo que ha habido! así disfrutan más y crecen como personas.
¡Qué rica es la vida de quienes saben ver el trabajo que ha habido! así disfrutan más y crecen como personas.
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