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martes, 11 de octubre de 2022

Injertos

 No entiendo de jardinería, no sé de la magia que permite dar fruto, 

pero sé de anhelos y de gozos, yo anhelo y gozo del fruto prometido

y también, del inesperado.


Y quizás de ahí mi anhelo de llevar a mis queridos 

como injertos a otro sitio, a otro momento de mi historia, 

y ver cómo esa savia pasada alcanza ramas nuevas, 

y da frutos a la vez del todo nuevos y a la vez, 

desde siempre conocidos.

sábado, 23 de enero de 2016

Entre la sonrisa boba y la lágrima feliz, y un niño con un balón rojo.

Me he quedado entre la sonrisa boba y la lágrima feliz, acercándome con cadencia a ambos puntos una y otra vez.

Por Dios, que humanos somos, cuánto me ha sorprendido esta dimensión tribal, ritual que está tan dentro de nosotros, sobrenatural hasta lo sublime y de ahí que sea natural hasta decir basta. Y me refiero a algo tan bonito y sencillo como lo es un bautizo vivido en un grupo familiar.

Santi y Gemma han llevado al Macarena a la Iglesia, en todo el sentido de la palabra. Y mil "polaroids mentales" se me agolpan, escribo sonriendo y como queriendo colgarlas en cierto orden en un hilo para verlas mejor, para aprehenderlas mejor y que dejen en mi lo que han de dejar. No lo voy a lograr, pero no puedo dejar de intentarlo.

Ver a los asistentes, conocidos y muy queridos en su inmensa mayoría, ver a los pocos que no conozco, notar que les veo con un prejuicio afectivo positivo (si está ahí es que le quieren aquellos a quienes yo quiero, ergo, les pre-quiero). Macarena es preciosa, una muñequita mínima que dicen por ahí que llora mucho, pero que se ha portado como una campeona en su primer momentazo sacramental. Los padres están radiantes y unidos, entran en procesión y al verles acercase al altar pienso en su boda, lo que las fotos me contaron de ella, y es que casi todos los recordamos solteros, luego novios, recién casados y ahora ya son una familia... Vaya felices acercamientos al altar.

Lecturas preciosas con lectores significativos, oraciones cuidadas y respondidas por gente cuyo fervor está más en saberse muy necesitados de esas maravillas que se prometen para la vida cristiana de Macarena, para la fe de la comunidad que le acoge, etc., más por suplicar eso que por ser una asamblea precisamente disciplinada. Me siento identificada.

Veo familias que van por delante en edad, en años de matrimonio. Por otro lado las parejas que están en andanzas similares, y las amigas y amigos que se acercan a las grandes decisiones. Es evidente una urdimbre de todos los temas que hacen la vida bella, buena y verdadera. Pensar en uno me lleva con gratitud a pensar en los otros, esos me remiten a otros tantos... y, Madre mía, cuánto quiero a esta gente. Banco por banco de la iglesia, cuánto que promete seguir creciendo.

Hay por ahí un niño con un balón rojo, y cada vez que le veo haciendo esfuerzo por no chutar ahí mismo (diré en su defensa que salió airoso de tremenda tentación) más me alegraba y más se me imponía interiormente la belleza de esas familias de fe en la vida ordinaria, de fe de todas las tallas, de fe en pantalón corto, de fe de grandes filósofos, de fe que se va de cañas, de fe que no teme salpicarse de vida preciosamente real, como los balones rojos.

Gestos de los sacerdotes que tranquilizan al acólito que tiene algún percance en medio de mil aciertos, todo es parte del rito. Eso también nos hace sonreír y nos solidarizamos con el mal trago del chiquillo y queremos decirle que no ha pasado nada, y desde nuestro sitio agradecemos que los del altar se lo hagan notar así. Es una comunidad.

Por algo el nombre, nombre que es misión. Gracias Macarena por regalarme tremendo día, hoy tu vida está mucho más cerca del cielo y la mía también un poco más, ya crecerás y platicaremos de este día.

Bienvenida a la familia.

martes, 28 de febrero de 2012

¿Y quién necesita la educación especial?

Ayer por la tarde, tras una mañana amena pero intensa de trabajo, regresé a casa en autobus. No sé bien porqué, pero me encanta ver a la gente... en los autobuses, en los aeropuertos, en las salas de espera... creo que que siempre se puede aprender mucho.

En el trayecto subieron un chico y una chica con cierto grado de retraso mental, no sé exactamente de qué tipo o grado, pero se nota que les han enseñado muy bien muchas cosas, y no me refiero solo a las prácticas (pagaron sin ningún problema, tomaron sus asientos y eso sí, platicaban a todo volumen, cosa que les agradezco mucho pues salí sumamente edificada).

Pues resulta que un amigo de ellos, otro chico de la escuela de educación especial, se estaba alejando de las clases y de sus monitores por influencia de una banda de su barrio. Estos chicos daban unas razones TAN claras de los riesgos de dejar la educación, de meterse en ambientes que en donde hay drogas, etc. Y antes de que uno de los dos tuviera que bajar, ya llegaba a su destino, dejaron claro entre ellos dos cosas: "Pero verdad que seremos amigos de X todo el tiempo, y más ahora que nos necesita", "Claro, yo, amigo de todos", "Ala, baja ya, te quiero mucho", "Me despido - y se despide de todo los pasajeros con un amable y grupal ¡BUENAS TARDES!" Y se fue.

Total, que estos dos me dieron, -creo que a todos los presentes-, un ejemplo de pureza y sencillez de corazón. Sin duda habrá detrás de ese manera de pensar y sentir, familias y formadores cariñosos y centrados en lo esencial, sin duda también que seguir asistiendo a una escuela de educación especial les dará aún más herramientas para que puedan seguir adelante en la vida, llegar a cierto grado de independencia, inserción en la sociedad, etc. Pero sin duda, que todo eso, muy bueno, caerá en una estructura de nobleza y amistad que los hace grandes, fuertes, brillantes.