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domingo, 24 de abril de 2011

Pascua, tiempo de correr y caminar

Hace unos días leí una excelente reflexión de Pier Giordano Capra sobre el pasaje en que Pedro y Juan van al sepulcro de Cristo, ya vacío. Juan va corriendo - era más joven- y Pedro llega caminando, sin embargo, sabemos por el mismo "evangelista corredor" que él se quedó a un lado, para que fuera Pedro quien entrara, constatara y creyera.

Por esta ocasión quiero compartir con ustedes solo uno de los mil aspectos que nos presenta este pasaje, no por nada es Palabra Viva de Dios.... Y es el de que uno corre para que el otro llegue caminando. Me parece que la vida de cristiano muchas veces es eso, y puede parecer frustante, tanta lucha, tanto esfuerzo, tanto intento sincero de oración.... para que en dos minutos de ver televisión, en tres portadas de best-sellers, en poco más que eso uno piense ¿sirve de algo? No tanto lo que hago, sino LO QUE SOY.... ¿está sirviendo todo esto para "algo"?

Pues muchas veces uno va como Juan corre y corre, no digo que incansablemente - o no en mi caso- me canso, me canso mucho y me caso antes de lo que quisiera- quizás ni si quiera corra en realidad, sino más bien es un paso ágil que a ratos se hace trote y a ratos paso pasito.... Pero ¿y si Juan no hubiera corrido? Pues muy probablemente Pedro no hubiera caminado.... es decir, era necesario esa muestra de amor de parte de Juan que parece no concluir en nada para él en primera instancia (no es él quien entra de inmediato en el sepulcro vacío) Pedro necesitaba del paso veloz de Juan.

Por lo tanto, si mi correr, trotar o caminar con intención de ser ágil en la vida espiritual hace que otros (ya no digo Pedro...) no dejen de caminar.... para mi es suficiente. No nos cansemos de correr que eso hará que otros no dejen de caminar si queira, y no podemos imaginar la misión que lleva quien va aparentemente "detrás" de nuestros pasos...

Así que, feliz pascua, que de hecho podemos corregir el dicho "más larga que la cuaresma" pues la Pascua es más larga aún.... corramos, caminemos o trotemos aún bajo la lluvia.

sábado, 28 de agosto de 2010

Seguir adelante


Soy sumamente patriota... sumamente... Pero esta foto siempre me ha parecido muy interesante al igual que el monumento que se hizo en alusión a esta.
Y de unos meses para acá (algo relacionado con aquello ya comentado del paso de la ilusión al entusiasmo...), que se puede interpretar (nótese, la interpreto, no tengo idea de lo que cada uno de ellos pensaba ni me sumo - ni de lejos- a las campañas ni pro ni contra las tan largas y sospechas guerras en las que se puede pensar al ver la foto..), retomando, interpreto esta foto como el esfuerzo en equipo, algunos están tocando literalmente la bandera, otros empujan a estos y otros, casi que sólo empujan al que empuja... pero todos quieren que la bandera no caiga, que la bandera quizás sucia por los avatares de la guerra que plantada den sitio seguro, en el sitio que le corresponde.
Cuántas veces las cosas realmente importantes en esta vida no "se dan" sino que hay que hacer que se den, hay que generarlas, suscitarlas. Quizás para esto habrá dejar espacio para que alguien más sea quien tome la bandera y debemos pensar con madurez - y humildad...-, que es lo que en verdad queremos ¿llevar la bandera o verla firmemente puesta?, si es lo primero... pues no nos extrañe engendrarnos en pantera con gastritis ante cualquier asomo de "intervencionismo", pero si es lo segundo, muy bien, hacerse a un lado no pasivamente sino acomodándole el juego de la mejor manera posible a quien viene ahora.
Y esto no nos deja fuera, quizás solo más hondo, ser cimientos...

jueves, 19 de agosto de 2010

FACILIDAD O FELICIDAD

               Les paso este poema de Ernst Bertram, el original está en alemán y sé que aunque todos manejan a la perfección el idioma… se los pongo en español para agilizar tiempo… (aha…=) ), el poema está escrito desde la forma en que un cedro afronta la vida:
«Yo crezco despacio. Mi tiempo
es todo paciencia.
De todo me serví para crecer.
No maduré repentinamente, ni me helé con el frío.
Crecí en la oscuridad; de ella ascendí.
Crezco en la luz, en ella me acuno.
Crezco en la carcoma, que en mí se clava.
Crezco en la tormenta, que por mí corre.
A todas las fuerzas las obligo a transformarse,
para que hagan subir mi tronco hacia arriba.
Soporto con paciencia el relámpago, el calor y el aguacero.
Sólo sé que tengo que crecer.
y miro desde lo alto a todo el mundo,
 y cuando llegue la hora que me derribe,
seré adorno del templo y del Paraíso
de Dios, que me dejó crecer.»
               Y esto viene a cuento porque hace un rato recibí dos correos electrónico, con inmenso gusto y sorpresa pues vienen de personas que no se conocen entre sí, que quiero mucho y que hace algunos años que tenía algo extraviadas… como son personas que también me quieren, me preguntaban de una u otra manera si soy feliz…
               Y ¡qué fácil me brota la respuesta pero qué difícil encontrar las palabras justas! De todo corazón y quizás con algo de sorpresa descubro todos los días ¡qué soy enormemente feliz! ¡Hondamente y plenamente feliz! Y al responderles me hacían reflexionar sobre el hecho de que felicidad y facilidad no tienen por qué ir de la mano.
               La vida hay que tomarla con actitud, como se suele decir “con filosofía” – que para mi… la única “filosofía” capaz de soportar los tremendos pasos que nos pide el mismo ritmo de la vida es la vida de fe… no me creo capaz de enfrentarme elegantemente a la vida sin fe…-, pues no nos podrá siempre las cosas como las esperamos, y esto me hizo recordar el poema del inicio, que en su momento fue fuente de mucha luz en mi vida personal. Así me veo yo, como una plantita que ha decidido que va a crecer, pero que ese crecimiento no será rápido mi tiempo es todo paciencia,… No maduré repentinamente, ni me helé con el frío. Que sabe que no tiene la fuerza para activa y positivamente crecer sin descanso pues falla mucho y no sabe tomar siempre la decisión correcta y poner los mejores medios, por lo cual A todas las fuerzas las obligo a transformarse, para que hagan subir mi tronco hacia arriba… no puedo controlar las “enemil” situaciones que llenan la vida interior y exterior, no soy capaz y no creo que Dios me lo pida, pero lo que sí es que me pondré en la situación tal que lo que va a suceder y no puedo cambiar… me ayude a crecer, a llegar a la meta A todas las fuerzas las obligo a transformarse, para que hagan subir mi tronco hacia arriba… lo que me fascina, lo que “me parece bien”, lo que no me parece pero no puedo evitar… hasta lo que me cuesta, me lastima… si ha de pasar, que no pase en vano. Soporto con paciencia el relámpago, el calor y el aguacero. Sólo sé que tengo que crecer.
               Y la vida está en manos de Dios, así que será no sólo buena sino lo mejor posible en resultado entendamos o no nosotros el método utilizado ¡cuántas veces nuestra lucha es contra el camino que la vida lleva y no tanto con el destino al que nos lleva! ¿Tal cosa te cuesta? ¡sí! Pero… ¿esa determinada cosa te ayuda a llegar a la meta? Mmm… sí… Pues, anda y sácale el mayor provecho.  
               Así la vida nos va fortaleciendo pero no endureciendo, nos hacemos más capaces de ponernos en los zapatos ajenos, no sólo por una compasión bonachona (y tantas veces inútil) sino para mostrar una mayor amistad que varias veces tomará la forma de exigencia para ir a más, en el tiempo y forma que necesite la otra persona, pero siempre yendo a más por amor.
               Vuelvo al punto inicial ¿quién dijo que la facilidad da la felicidad?