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miércoles, 26 de febrero de 2020

La ceniza nos recuerda que se viene el “Día mundial de la libertad”

Imaginemos que, por algo, se borra todo lo que sabes de la fe, todas las clases de religión, todas las costumbres aprendidas en casa y en el cole… todo, ¿has visto la peli de Yesterday? Esa en la que nadie recuerda que han existido los Beatles, nadie salvo el prota, que se ve en el “imperativo categórico” de que esa pasada de canciones se conozcan… Pues algo así, a todos se les vacía todo recuerdo de la religión… menos a ti.
¿Por dónde empezarías? ¿Qué experiencias y contenidos priorizarías? ¡Dos mil años de cristianismo con todo lo que eso ha traído al mundo! Revolución de amor, piénsalo… antes de Cristo no se hablaba de amar al enemigo, de dar más allá de lo obligatorio, de ser todos iguales… tanto que es imposible delimitar lo que ha traído al mundo… Pues eso, nada, nadita… hemos sido salvados pero nadie lo sabe, nadie lo recuerda… Te toca a ti contarlo.
Yo creo que empezaría por la Pasión, muerte y Resurrección, vamos, que les pondría a todos, por ejemplo, el Vía Crucis de Hakuna… y les vería flipar. La gracia que suplicaría para cada uno es que experimentaran que eso fue real, que pasó por ellos, por mí, por cada uno… el mayor gesto de amor no es sólo haber dado la vida, de esa manera, y siendo inocente ¡SINO QUE ADEMÁS LUEGO VUELVE! ¡Y SE QUEDA PARA SIEEEEEMPRE CON NOSOTROS! Con los mismos que el Viernes Santo le llevamos a la cruz… De eso les hablaría, de la libertad que nos ha traído… y desde ahí, como si de una bomba atómica se tratara ya les iría contando todo lo demás…, viendo como se crean esas ondas expansivas, pero de vida en este caso. Desde la Resurrección llegaríamos a ¿pero cómo creció? ¿Cómo nació? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cómo dice Él que hemos de vivir ahora que sabes que nos ama así? Desde ahí buscaría compartirlo todo, todito lo maravilloso que vivo en esta fe día a día.   
¡Eso estamos por empezar hoy! El Domingo de Resurrección es la fiesta más grande del cristianismo aunque los grandes almacenes no nos lo recuerden tanto… lo es tanto que la preparación previa es de 40 días, la Cuaresma, y la fiesta en sí dura ¡50 días!, la Pascua. No hay festival que compita con esto, ojito. Así que la preparación ha de girar en torno a ¿cómo aceptaría más y mejor el regalo de una verdadera libertad? Cuando ya no seamos esclavos de nuestros temores, de nuestras heridas y errores, de las mentiras que nos hemos creído, ¡libres y amados!. 
No es la privación en sí misma… es lo que esa opción refleja, lo que nos permite alcanzar, soltar lo pequeño para poder abrazarnos a lo más grande… Con esa música de fondo, déjate sorprender en estos 40 días de camino, “cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”. (Lucas 21, 28)

viernes, 31 de enero de 2020

¿Infancia o inmadurez espiritual?

A veces creo que confundimos la sencillez con la vagancia en la fe… ¿no te parece, a veces, que la fe que tienes se te queda algo pequeña? Porque ¿a que no lees, corres, piensas o te conduces por ahí como cuando tenías siete años? Me atrevo a asegurar que a la mayoría ya no nos va la ropa que usamos en la Primera comunión…

Y así es, vamos creciendo, podemos dar razones más hondas, más ricas y experienciales de nuestros gustos, de nuestras decisiones, pero quizás no de la fe… Los hay que tienen el ser creyentes como la más valiosa de las herencias familiares, sin grandes dudas y sin hondas certezas, “está ahí y está bien”. Para otros es algo que les ha pasado, no saben muy bien cómo explicarlo pero el hecho es que se han encontrado con el Señor… sin mayor idea de “los contenidos de la fe”, y van con ese regalo entre la manos y el corazón buscando que esa llamita no se apague. ¿Se pueden tener ambas cosas? ¿Existe una PAU o un MIR para esto de ser creyentes?

Volvamos al inicio, la sencillez siempre será una de las huellas de Dios, la infancia espiritual es tan bella que es un camino de vida espiritual probado y recomendado por la Iglesia… ¡y que ha dado GRANDES santos! Infancia espiritual que pasa por tener una profunda conciencia de ser hijos amadísimos, y que busca cada vez más responder – que no camelar…- al su Padre, que todo le ha dado. Por otro lado estaría la inmadurez en la fe… ya sea por falta de medios o de ocaciones (no deliberada) o por no haberse puesto con seriedad o generosidad al tema (sí, chaval… tú notas la diferencia…) En cualquier caso, ninguna de estas causas es insuperable… y salir de ambas nos da un horizonte apasionante por delante.

Para dar fundamentos a tu experiencia y experiencias a tu saber, ayudan mucho los grupos parroquiales o realidades dentro de la Iglesia ¡y los hay de tantos tipos! De adoración, de formación, de apostolado, con otros jóvenes, con familias… busca, pregunta, googlea…, estáte atento y prueba, asiste, pregunta, conoce y comparte con otros, que seguro que más ganas tiene Cristo de que le conozcas, y eso sí, ponte listo para responder, que te saldrán pronto oportunidades para ir a ese retiro del que tanto has oído hablar, a ese grupo de jóvenes que son tan majos y cantan tan bien, a esas misiones que llevo años viendo de lejos… Y sin duda, busca compañeros para este nuevo camino de fe, personas con las que puedas integrar elementos de tu vida: tu búsqueda de Dios, tus hobbies, la fiesta… y también personas a quienes puedas pedir consejo en temas más personales. Ten una libreta en donde puedas ir poniendo en claro lo que Cristo te vaya dejando caer, tanto en un momento de oración como en el metro mientras escuchas una canción… verás que son como las migas que nos ayudan a volver a Casa (sí, con mayúsculas), porque para eso hemos sido creados, a Dios se le reconoce mejor cuanto más se le anhele… ¿sabes porqué? Porque sus manos han sido las primeras en tocar nuestro corazón, por eso le echamos en falta aún sin saberlo, y cuando le probamos nos resulta tan profundamente conocido aunque las formas sean nuevas…

Publicado originalmente en: https://www.jovenescatolicos.es/2020/01/29/infancia-o-inmadurez-espiritual/

sábado, 30 de noviembre de 2019

«Hay gente que se engaña creyendo que Dios la quiere»

“Hay gente que se engaña creyendo que Dios la quiere”, escuché esa frase y me quedé helada y revuelta… si hay algo que tengo claro hasta la médula es que Dios nos quiere, nos ama con locura, a todos… así que no pude dejarlo pasar, le pedí a la persona que dijo esa frase que se explicara, y me abrió una puerta enorme.
Me decía que hay gente que se engaña creyendo que Dios la quiere porque no les consta, se los han dicho y de hecho es así, pero no lo han experimentado. Y saber que te quieren, está bien… pero HABER HECHO LA EXPERIENCIA de ser amado…eso es lo que nos cambia la vida, nos endereza los afectos, sana todos los rincones de nuestra historia. Y ahí tuve que darle la razón, muchos saben lo que se debe esperar de parte de Dios… pero de hecho no lo esperan. Muchos creyentes viven con un ateísmo práctico que hace ver a los demás, a los que viven conscientes de que Dios Vive como unos locos, unos flipados… un pelín mentirosos incluso.
Esta semana que va entre Cristo Rey y el inicio del Adviento a mi me llama mucho a revisar si creo lo que creo que creo… como bien dice un querido amigo. El Adviento es el tiempo de la promesa, se nos ha prometido un Rey, un Salvador, el Mesías, el Señor… y ahora nos parece normal que la respuesta a esa promesa hecha a un pueblo oprimido y humillado haya sido respondida con el nacimiento de un bebé, de lo más ordinario en todo, quizás solo destacaría un poco por ser menos esperado que otros niños (no había lugar para ellos en la posada…) Jesús es la promesa cumplida del Padre. Pero fue para muchos un pinchar el globo de sus expectativas. Como tener mucha hambre y recibir, para saciarla, un litro de gel de ducha (conclusión derivada del tocino y la velocidad…) ¡qué duro tiene que haber sido esperar un Salvador y recibir un bebé que no da muestras suficientes de ser distinto en nada de lo que creemos necesitar y que nos dará la libertad!
Pero resulta que sí que algunos vieron que era la respuesta a sus plegarias, a su espera de generación en generación ¿por qué unos sí y otros no?
Creo que cuando el anhelo es muy grande, muy hondo, cuando la respuesta no es grupal o social sino personal, uno es más capaz de reconocer pistas, inicios y brotes de eso que se espera.
Entremos aquí al ajo del todo… ¿no sé que no espero nada o de hecho no sé ni qué espero?, ¿no será que no hemos escuchado aún qué nos promete Dios y por eso lo de “el Señor es siempre fiel a sus promesas” no nos arranca lágrimas sino que nos parece una versión parroquial de Mr Wonderful?
Todas las respuestas a las necesidades de nuestro corazón están en la persona de Cristo. Cristo es la respuesta a todas nuestras preguntas… dale tiempo a esta idea en tu mente y en tu corazón. Mira en tu interior qué suscita esto en ti… qué tiene que ver esto con el tiempo de Adviento, ¿qué tiene que ver al Adviento con tus problemas en casa, con esa amistad que te hace sufrir, con ese amor que has descubierto o que no termina de estar claro, con la tensión de los estudios o la falta de trabajo o de salud? Todos esos aspectos donde sientes que algo te falta… ahí hay una promesa de Dios. Aprender a reconocerla es el inicio de una vida de fe tremendamente concreta, de una conversación cotidiana con Cristo… ¿te lanzas? Puede ser que ese sea el momento propicio.

jueves, 2 de febrero de 2012

¿Y para qué comprar TODO un campo?

   Un versículo precioso y real que puede haber caído para muchos en un tópico es el de "tesoro escondido" ¿Pero qué le vamos a hacer? es real... es como no decir "feliz cumpleaños" únicamente porque ya está muy dicho, la opción que nos queda es decirlo y escucharlo con todo su sentido, como actitud nueva.

   El día 2 de febrero es el día de la vida consagrada y religiosa, y en muchas de las ciudades se procura tener una misa o algún otro encuentro multitudinario. Yo soy consagrada y no deja de impresionarme y conmoverme el panorama tan variopinto, o como se dice en mi México lindo y querido, "de chile, mole y de manteca", es decir, hábitos de todos los colores y sabores, monjas, monjes, sacerdotes de congregaciones religiosas y consagradas (os) de los nuevos y variadísimos institutos y familias religiosas. En fin, todo un evento digno de verse y mejor aún, de vivirse. 

   Y la relación entre los párrafos anteriores es que en estos días, me he topado "casualmente" con el pasaje de San Mateo capítulo 13, 44 al 52 que nos habla de aquel que se encuentra un tesoro escondido, luego vende todo lo que tiene y compra el campo. 

Sin duda que habré meditado en este evangelio varias veces, pero en estos días he pesando...¿y para qué comprar TODO el campo? ¿porqué no solo comprar el tesoro? 

Y quizás mis pensamientos toman este rumbo por los momentos que atraviesa mi querida familia carismática, pruebas nada sencillas en las que nos acompaña la Iglesia (punto que a mi me llena de esperanza), pero en el que la sensibilidad no deja de escocer y hasta desgarrarse ante la confusión y dolor de personas que nos son tan queridas y cercanas. Y hago aquí esta relación, claro... qué fácil me hubiese sido recibir el tesoro de la vocación sin "el lío" que puede significar TODO el campo, campo en el que me encuentro con muchos otros tesoros, también con piedras, con trigo y cizaña... Y ya lo he comprado, no me quiero ni puedo desentender de él. Es mi campo. 

   Recuerdo, repaso mi propia historia, la trayectoria que he seguido frente a este tesoro encontrado a los 16 años y desenterrado casi a los 20... Recuerdo que el campo me pareció precioso y perfecto. Y ahora el campo me parece aún más precioso por que no es perfecto... y yo tampoco lo soy y Dios me considera su tesoro. Perfecto (sin defecto solo Dios) y precioso (considerado con gran valor) todo lo que Él me da. Sigo aquí, veo mi campo y reconozco que he desenterrado muchos tesoros más, que otros no fue necesario sacarlos de las profundidades sino que están a la vista de todos, que más de una vez alguien ha tenido la bondad y paciencia de desenterrarme a mi, porque me consideró con los ojos de Dios.

   









El campo me ha resultado escarpado en momentos, pero nunca estéril. Todo lo que he dado en este campo se me ha regresado en mayor "plusvalía" para ese tesoro de mi vocación, ayudándome a centrarme más y más en la persona de Cristo, quien me da el tesoro, pues yo SOY de Cristo, no del tesoro; y el campo, todo campo, es un lugar de paso, de encuentro, y si el encuentro se ha dado, bendito sea el campo, y miraré cada piedra, cada árbol como algo lleno de recuerdos que han formado mi vida, sabré guiarme por esos accidentes del terreno para saber qué partes son más elevadas, cuáles más resbalosas, conozco mi campo. Como el zorro miraba el trigo recordando al Principito. 

 “Que mi Amado es para mí, y yo soy para mi Amado”. Santa Teresa de Ávila

Termino con el corazón de rodillas y el salmo 15:

SALMO 15
1 Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
2 yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.
3 Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
4 Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
yo no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
5 El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano:
6 me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
7 Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
8 Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
9 Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena:
10 porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
11 Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.